El Almería va de mal en peor

Hugo SánchezEl presidente del Almería debe tener el autoestima muy alta. No sé si se ha olvidado que el objetivo de su equipo no tiene que ser otro que la permanencia. No hay plantilla para más y, de momento, estaban fuera de los puestos de descenso. No es que Hugo Sánchez sea santo de mi devoción, pero estaba cumpliendo con las expectativas creadas.

Está claro que todos los equipos pasan por baches a lo largo de la temporada. El Almería estaba pasando el suyo y, aún así, no había caído en el pozo. Es más está a sólo tres puntos del undécimo lugar. Pero el presidente almeriense parece tener cotas más altas, como entrar en Champions o algo así. Si no, no encuentro otra explicación a la destitución de Hugo Sánchez. A no ser que haya sido por la mala relación que existía entre ellos. En ese caso, el máximo mandatario andaluz debería aprender a distinguir lo personal de lo profesional.

El caso es que el nuevo entrenador del Almería es Juan Manuel Lillo. Un técnico que cuenta todas sus experiencias por fracasos y que ha logrado hacerse famoso por sus grandes imitaciones de Jorge Valdano. El nuevo preparador almeriense pretende ser un filósofo de la vida y, sobre todo, del futbol. Trata de dar lecciones tácticas, pero sus conocimientos son tan escasos que su credibilidad es cero.

Lo siento mucho por el Almería, pero me da la impresión de que Lillo sumará otro fracaso más a sus vitrinas. Con este entrenador, los rojiblancos se han convertido en un serio candidato al descenso. Habrá que concederle el beneficio de la duda, pero el pasado no juega a su favor.

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Por Clemente Garrido • 26 de Diciembre, 2009 • Categoria: Clubs

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1 comentario

  1. Quien utiliza la palabra “filosofo” como un insulto está hablando bastante mal de sí mismo. Tus conocimientos sobre Lillo son tan escasos que tu credibilidad es cero.

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