Las lágrimas de la esencia madridista

Míchel se despidió del BernabéuLucha, garra, entrega, compromiso, solidaridad, compañerismo. Éstos son sólo algunos de los muchos adjetivos que sirven para calificar a Míchel Salgado. El lateral derecho de As Neves  ha sido un caballero dentro y fuera del campo durante los diez años que defendió la camiseta del Real Madrid.

El Santiago Bernabéu tenía una deuda con él, que se merecía una última gran ovación tras una década de grandes éxitos en el conjunto madridista. Y los aficionado blancos no le fallaron. El gallego saltó al césped antes del Trofeo Santiago Bernabéu acompañado de sus dos hijos para despedirse de su afición. Apenas tardó unos segundos en romper a llorar.

Quizá le emocionara ver a todo el estadio puesto en pie, sin parar de aplaudir ni de gritar su nombre. Quizá se conmoviera recordando sus galopadas por la banda derecha de ese campo. Quizá se acordará de los once títulos que levantó con la camiseta blanca. O, lo más probable, le vinieran a la cabeza todos los maravillosos recuerdos que tiene de estos diez últimos años.

Sea como fuere, el caso es que Míchel ha puesto punto y final a una etapa gloriosa de su vida, pero siempre le quedará el recuerdo del trabajo bien hecho. Y la afición merengue tampoco le olvidará a él porque, como rezaba una pancarta en la grada, Míchel es único e irrepetible.

Salgado ha dejado huella allí por donde ha pasado. Además del Real Madrid, el lateral también vistió las camisetas de Salamanca y Celta, así como la de la Selección española. En la ciudad charra realizó su primera gran campaña. Allí estuvo cedido por los celestes y su gran año en Segunda le sirvió para dar el salto al equipo vigués.

En el Celta, su equipo del alma, realizó dos grandes temporadas antes de dar el salto al conjunto blanco. Su conexión con Karpin, con quien ahora tiene negocios inmobiliarios, todavía se recuerda con nostalgia en Balaídos. Y un gran gol suyo en el Nou Camp todavía está en la retina de todos los aficionados vigueses.

En la Selección española tampoco pasó desapercibido. Su mejor partido lo realizó en Salerno ante Italia. Allí sorprendió a toda la prensa italiana, donde le empezaron a conocer como il due. Disputó un total de 53 partidos con la Selección nacional, aunque no logró conquistar ningún título.

Sin embargo, su relación con el Real Madrid va más allá de lo puramente profesional. Y es que en ese club conoció a la que hoy es su esposa, hija del ex presidente Lorenzo Sanz. También conoció a grandes amigos como Raúl, Guti o Roberto Carlos. Éste último es el padrino de uno de sus dos hijos.

Míchel comienza ahora una nueva época en el Blackburn Rovers. Seguro que allí tampoco dejará indiferente a nadie y, aunque ya está en la recta final de su carrera, triunfará como siempre lo ha hecho. La afición inglesa siempre es agradecida con aquellos futbolistas que luchan, por lo que el lateral gallego tiene todas las papeletas para ser un jugador muy querido.

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Por Jorge Marquez • 25 de Agosto, 2009 • Categoria: El dedo en la llaga

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