La tri-soberbia de Laporta
A Joan Laporta le hacen falta muy pocos motivos para ser un personaje profundamente soberbio, arrogante y altanero. Su prepotencia asusta todavía más cuando habla del Real Madrid y contesta con una tremenda ira, que parece que en cualquier momento le va a salir por los ojos. Es como si estuviese poseído por una especie de síndrome madridista. Es nombrarle Real Madrid o Florentino Pérez y Joan Laporta cambia su rostro.
Aún por encima el triplete le ha consolidado de argumentos para arremeter siempre que tiene ocasión contra su eterno rival. No obstante, el único que ha alimentado la polémica ha sido él. Su afán de protagonismo es tal que no puede soportar que nadie le robe una sola portada. Por eso no aguanta el hecho de que su eterno rival Florentino esté siendo el protagonista del verano.
Quizá Laporta no se haya dado cuenta todavía de lo insignificante que es para el resto del planeta su cada vez más repugnante opinión. Pero el caso es que ya ni la afición barcelonista le apoya. De hecho hace apenas un año salvó por los pelos una moción de censura. Los culés no están con él por varios motivos. Primero, porque su prepotencia ya cansa. Él no ganó el triplete, sino Guardiola, Xavi, Iniesta, Messi y compañía. Segundo, porque trata a los jugadores con desprecio. Ahí están los ejemplos de Ronaldinho, Deco o Eto’o. Y tercero, porque nadie se siente representado por un ultra, que es la mejor definición que se puede decir de este señor que ostenta un cargo que se le viene grande.
La última canallada que pretende llevar a cambio es el cambio de estatutos. Con los actuales no puede volver a presentarse a las elecciones, algo que para una persona con tanta carga de vanidad sería un gran trauma. Laporta es adicto al poder y el día que lo pierda, que por suerte llegará, se sentirá como un mono en una jaula. Por eso quiere ayudarse de su juego sucio para evitar tal descalabro personal. El señor Laporta se ha atrevido convocar una asamblea para el mes de agosto, cuando no hay nadie en la ciudad condal, para cambiar los estatutos y tener la oportunidad de continuar presidiendo al Barça.
Ahora se entiende que el mejor amigo que ha tenido en el futbol Laporta haya sido Ramón Calderón. Dios los cría y ellos se juntan. Los que trabajan en la mafia suelen ser solidarios con los de su calaña y ayudarse entre ellos. De momento, Calderón está explicando sus fechorías y es probable que lo acabe pagando caro. Pronto puede llegar el turno de Laporta. De lo contrario, el barcelonismo debería echarse a tamblar. El Nou Camp debería estar tri-nervioso.
Por Jorge Marquez • 23 de Junio, 2009 • Categoria: El dedo en la llaga


Es sierto, este hombre tiene un grave problemo y es una lastima despues de que su club ganara tantos titulos. Es verdad que no hace juicio su comportamiento con el del primero equipu de football y de el trainer. Mala suerte para un club que puede haser muchas cosas pero el presidente lo puede romper.