Platini aviva la polémica
El Atlético de Madrid ha sido sancionado con dos partidos, que pueden llegar a ser tres dependiendo del comportamiento de los aficionados rojiblancos, por culpa de los incidentes protagonizados entre los radicales del Olympique de Marsella y la policía española. Esta noticia ha conmocionado a los aficionados del Atlético de Madrid por lo injusta y surrealista que resulta la sentencia de los mandamás de la UEFA.
Injusta porque el equipo colchonero va a tener que pagar, sin comerlo ni beberlo, por el lamentable incidente realizado por los radicales del equipo rival. Seguramente, los desalmados que empezaron esa batalla campal en el Vicente Calderón no representen al resto de seguidores del club galo. De hecho, son una minoría que, por desgracia, deambulan por todos los campos de futbol, pero no son representantes de ningún equipo, sólo se trata de delincuentes que buscan cualquier excusa, en este caso el balompié, para hacerse notar y llevar a cabo sus actividades delictivas.
Todos deberíamos luchar para echar a estos sinvergüenzas de los estadios y acabar de una vez por todas con esta lacra. Sin embargo, Michel Platini y los suyos se empecinan en buscar culpables donde no los hay, tomando medidas que no van a servir para que estos acontecimientos no vuelvan a suceder e implorando una autoridad que nunca tuvieron, es más, con estas decisiones solo pueden perderla.
No sé si el presidente de la UEFA busca un protagonismo innecesario, ya que la relevancia de su cargo debería ser suficiente, o quiere encontrar medallas donde no las hay porque éste es un trabajo de todas las instituciones y él no debe ser el salvador de nadie, en todo caso el instructor. Además, la resolución también es surrealista. En principio, el Atlético de Madrid será sancionado con dos partidos de suspensión, pero si los aficionados que vayan al campo se portan mal, serán castigados y el estadio se cerrará otro partido más. Los altos cargos de la UEFA condicionan su decisión final al comportamiento en dos encuentros, pero con esto no hacen más que crear un precedente porque a partir de ahora habría que observar con lupa lo que ocurra en todos los campos y si no se comportan adecuadamente habrá que cerrar ese estadio.
Está claro que hay que luchar contra todo tipo de actitudes racistas pero no se puede entrar en una vorágine peligrosa porque insultar a un contrario no es ser racista, y eso ha ocurrido y ocurrirá siempre. Forma parte del futbol, no digo que esté bien ni esté mal, pero los futbolistas saben que cuando visitan una cancha rival le van a llamar de todo menos guapo. Otra cosa sería que se sobrepasaran los límites del insulto y entraramos en el terreno de la discriminación racial, algo que a simple vista nadie apreció en el partido del Calderón.
En fin, quiero pensar que Platini, como presidente de la UEFA, intenta tomar las mejores decisiones para mejorar el futbol continental, pero esta vez, y ya van unas cuantas, no ha acertado. Sólo me gustaría saber si Michel Platini también hubiera cerrado Old Trafford, San Siro o el Santiago Bernabeu, o el mismo Vicente Calderón si no hubiera un equipo francés implicado.
Por Clemente Garrido • 15 de October, 2008 • Categoria: El dedo en la llaga

