El Sporting comienza su liga
La mala suerte del calendario ha provocado que el Sporting de Gijón no pudiera conseguir sus primeros puntos hasta la jornada 6. Bueno, la mala suerte o que realmente los asturianos no han construido un equipo lo suficientemente competitivo en su vuelta a Primera. Diez años después, los rojiblancos vuelven a estar entre los más grandes, un lugar que por historia les pertenece. Sin embargo, no se puede vivir de la historia y el conjunto de Manolo Preciado tiene demasiadas carencias como para no pasar apuros.
Es perfectamente entendible que no hayan un sólo punto después de enfrentarse a rivales de la entidad del Real Madrid, el Barcelona, el Villarreal o el Sevilla. Lo que no es tan entendible es que reciban dos soberanas palizas frente a los dos más grandes y que se dejen remontar tan fácilmente un partido que tenían ganado en el Sánchez Pizjuán. Es posible que hayan pagado la novatada y siguieran jugando en Primera como si todavía estuvieran en la categoría de plata. Lo que está claro es que de los errores también se aprende y los de Manolo Preciado parecen haberlo entendido. Ya no están en Segunda, por lo tanto no pueden salir a ganar a todos los campos, y mucho menos jugar de tú a tú al Real Madrid o al Barcelona porque, de otro modo, pasa lo que pasa. Y si no que se lo digan a su portero, al que le tocó pagar los platos rotos del desaguisado de Preciado.
El conjunto asturiano tomó nota después de los varapalos frente a los dos más grandes y frente al Villarreal ya se pudo ver a un conjunto mucho más ordenado en defensa y que no atacaba con tanta ligereza. Sin lugar a duda, el resultado no les acompañó pero la imagen ya fue distinta y, por mucho que digan los entendidos, no es lo mismo perder por uno que por seis.
Contra el Mallorca ya no podían fallar. Era un campo difícil pero los bermeyones ya no son lo mismo sin el Caño Ibagaza y el arquero Güiza. Tomaron la iniciativa del partido los esportinguistas y aprovecharon sus ocasiones. Pero, además, esta vez no permitieron la reacción local y sentenciaron el partido en cuanto pudieron. Esta vez sí estuvieron afortunados los de Preciado porque el Mallorca falló un penalti que le hubiera metido en el partido.
Finalmente, el Sporting logró la victoria y consiguió dar una alegría a una afición que siempre ha demostrado ser modélica, apoyando al equipo en los buenos y en los malos momentos. Ahora, el Sporting comienza su liga particular. Tendrá que luchar por evitar el descenso hasta el final pero con partidos como el de Mallorca y una afición tan entregada todo será mucho más fácil.
Por Clemente Garrido • 7 de October, 2008 • Categoria: Clubs, Liga Española


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Este artículo ni lo he leído… Tú sabes los motivos