Pese a no prosperar la moción. La dignidad democrática exige la dimisión de Laporta

laporta2008.jpgAyer se realizó la votación en las instalaciones del Fútbol Club Barcelona, de la “moción de censura” promovida por un socio el Sr. Giralt, contra la Junta Directiva que preside el Sr. Laporta. Sobre un censo total de 118.528 socios con derecho a voto, de los que el 78% son hombres por tan solo 32% de mujeres, ejercieron su opción 39.389 socios que representa un 33.23 % del total.

Los estatutos del club especificaban, que para salir la moción adelante, tenía que ser aprobada por un mínimo del 66’60 % del total de votantes, lo que habría obligado a la Junta Directiva, a convocar elecciones en un plazo máximo de tres meses. Por tanto al ganar el sí, pero solo por un 60,60 %, Laporta podrá seguir presidiendo el club azulgrana..

Pero también ha quedado claro, que los socios del Barça han dado un varapalo importante, un voto de castigo al Sr. Laporta y su junta. Tener el respaldo de tan solo un 37,35 %, tiene que hacer recapacitar al presidente azulgrana sobre lo válido y positivo de su gestión. Si tiene algo de dignidad, debería una vez comenzada la Liga, con la pretemporada hecha y el equipo confeccionado, dimitir y convocar elecciones para intentar recuperar algo de su agotada credibilidad.

Sus males comenzaron el mismo día que prescindió de los servicios del su vicepresidente deportivo Sandro Rosell, con el que de la mano había llegado a la presidencia y ambos hicieron una gran labor en los dos primeros años. El mal de Rosell, parece que fue atreverse a llevarle la contraria, a un presidente que no ha destacado precisamente por sus hábitos democráticos. Laporta en ocasiones daba más valor a las opiniones de gente del entorno, como el exentrenador Johan Cruyff, que a los consejos de la secretaría deportiva. Sus últimos comportamientos, la bajada de pantalones en el aeropuerto, su conducta reprochable contra el conductor del club en plena calle, sus malas maneras en el palco de Manchester y sus arengas a los socios, intentando convencerles de que la situación tanto deportiva como económica no era tan mala, han hecho bajar su popularidad hasta límites insospechados.

El mal resultado cosechado este año, no solo por la sección de futbol, sino por todas las del club, ha sido el momento aprovechado por sus contrincantes, para intentar bajarle de la poltrona. Laporta siempre ha dado la apariencia de anteponer sus aspiraciones políticas, a la gestión del Barça. Sin ir más lejos pocos días antes de la votación, en un nuevo intento de agarrarse a la butaca, llegó a declarar que en caso de perder, la junta que quedaría a cargo del club no tendría capacidad de decisión, lo que podría ser una catástrofe para el equipo.

Laporta promovió una moción de censura en el año 98, cuando encabezaba la plataforma de oposición “Elefant Blau” contra el entonces presidente Núñez. En aquella ocasión perdió, no consiguiendo su objetivo por mucho mayor margen, pero declaró antes del plebiscito que “si Núñez conseguía el respaldo de menos del 50 %, debería dimitir por dignidad democrática”. Núñez ha sido uno de los socios que ayer se presentaron a votar poco antes de cerrar las mesas. Ante una gran expectación manifestó que la pérdida patrimonial de club durante el mandato de Laporta ha sido muy importante. Joan Laporta se debe aplicar su propia filosofía, y cuando tenga el equipo confeccionado y funcionando también debe quitarse la venda de los ojos para dimitir y convocar elecciones.

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Por Juan Diaz • 7 de July, 2008 • Categoria: Liga Española, Polémicas

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