De amarillo, dorado o mostaza, a la final
Una vez pasados los fatídicos cuartos, acabando con un montón de mitos que nos perseguían, seguimos empeñándonos en buscar visiones y duendes, escarbar las causas anticipadas de una posible eliminación, porque seguimos sin creernos que estamos a un paso, un solo paso de la final.
Hoy vestiremos de amarillo, no es dorado, no es mostaza, ¡la camiseta es amarilla!, y con ésta nos clasificaremos para la final.
Después de tres milagros seguidos, que habían conseguido colocar a Turquía, en cuartos contra los teutones. Todos pensamos que la lógica, aplastaría a los otomanos, muy mermados físicamente. Pero la fe mueve montañas, y ayer el cansancio no se notaba, y la fe consiguió empatar en dos ocasiones a los alemanes, que no acababan de creerlo. En el último instante una Alemania desdibujada, lenta y predecible conseguía su tercer tanto, metiéndola en la final, donde nos espera el domingo.
Llegar al último escalón, pasa por volver a ganar a los rusos. Hace 16 días les ganamos 4-1, pero evidentemente mañana no va a ser tan fácil. La selección Rusa ha ido mejorando su nivel a medida que ha podido contar con su gran figura Arshavin. La fundación creada por Abramovich, que es el verdadero presidente en la sombra de la Federación de su país, es la que ha conseguido que figuras como Andrei Arshavin y otros, no hayan tenido que emigrar de su país, consiguiendo que equipos rusos como el Zenit, reciente ganador de la UEFA, Lokomotiv o CSKA puedan permitirse pagar sueldos a sus jugadores, tan astronómicos como los del resto de Europa.
Pero el pequeño Zar no está solo, en el ataque Pavlyuchenko es un gran rematador y su gran camarada. En el centro del campo Zirianov reparte juego mientras Semak, el capitán, ayuda incansable tanto en defensa como en ataque, es el jugador que más kilómetros ha recorrido en el torneo según las estadísticas. Afortunadamente no podrá jugar por sanción uno de los centrales Kolodin, que tiene un duro disparo. Pero su gran baza es la fortaleza física, incrementada porque se han presentado en Austria, cuando en su liga solo llevaban once jornadas, y esto fue los que más se notó en el partido contra Holanda. Los rusos siempre tenían una velocidad más que los holandeses, presionaron sin descanso, y hasta en los últimos minutos se permitían el lujo de esprintar desde medio campo.
Pero en el primer partido y en el transcurrir del campeonato, han demostrado que también tienen puntos débiles. Los laterales suben mucho y bien al ataque, pero no bajan tan rápido, por ello el contraataque español en el primer partido les masacró. También su rendimiento en la defensa de las jugadas a balón parado dejan mucho que desear, nosotros les metimos el primer gol de jugada ensayada, y los holandeses sólo logaron inquietarles con éste tipo de jugadas.
Se enfrentan los dos equipos que más atacan, pero jugador por jugador, línea por línea, España es superior a Rusia. El premio enfrentarse en la final a la selección de Alemania, donde se ha presentado con un juego insulso, lento, y con unos jugadores que están dando hasta el momento, salvo Ballack, un rendimiento muy por debajo de su valía. De amarillo, de dorado o de mostaza, a por la final.
Por Javier Iglesias • 26 de June, 2008 • Categoria: Eurocopa, Selecciones, Selección española

