Un Zaragoza, con el agua al cuello, se ahogó
A principio de temporada, el Zaragoza hacía una gran y buena inversión para contratar ocho jugadores que complementaban una plantilla que ya el año anterior se había clasificado para jugar la UEFA. Zaragoza olía a Champions y no ocultaba sus aspiraciones, volvía Víctor Fernández, su entrenador talismán, que ya en el 95 le hizo conquistar una Recopa de Europa. Reforzaba su defensa con dos jugadores de garantía, el internacional argentino Ayala y el exmadridista Pavón. Junto a Diogo y Juanfran debían convertir la portería de César en un fortín. El brasileño Matuzalem y el francés Luccin serían los perfectos escuderos del jefe Aimar en la media. Y en la delantera se fichó del Milán a Oliveira que sería el compañero ideal de Diego Milito y Sergio García, recientemente convocado para la Selección.
Ya desde el principio, las cosas no funcionaban. La afición y los medios estaban con el entrenador, pero algunos jugadores acusaban directamente al míster de tener privilegios con algunos, y otros sentenciaban que no había compensación entre líneas. Así, el argentino D’Alessandro, en un entrenamiento, acusa directamente a Víctor: ¡La culpa es tuya, y sólo tuya! En el mercado de diciembre, sería cedido al San Lorenzo. Unos u otros debían tener razón, porque ni Garitano primero, ni Irureta después, ni por último Vilanova, han conseguido enderezar el rumbo de la nave aragonesa.
Ayer domingo se la jugaba en Mallorca. Antes del partido, una gran tromba de agua obligaba a aplazarlo durante una hora, lo que arrastraba al resto de partidos a tomar la misma decisión. A los quince minutos, Güiza adelantaba al Mallorca con otro gran gol de disparo ajustado al poste. El Zaragoza, sin perder la cabeza, poco antes de acabar el primer tiempo y después de varios intentos, conseguía, a través de Oliveira, el empate de cabeza a centro medido de Gabi. Todo acabó siendo un espejismo. En la segunda parte, un error en el marcaje junto con la indecisión en la salida de César, dejó que Arango asistiese a Webó que de cabezazo, certificaba el descenso, y dejaba al Zaragoza arrodillado y sin ideas. Sin capacidad de reacción, el partido terminaba 3-2.
Después de seis años, el Zaragoza vuelve al infierno de Segunda. La anterior ocasión sólo duró un año, y todos confían que en esta vez ocurra igual. Tal vez la cercanía de la inauguración de la Exposición Internacional, viviendo la mayor fiesta del agua en la Tierra, haga olvidar a los maños pronto la tristeza del naufragio de su equipo. Pero en septiembre, equipo y afición volverán a la cruda realidad del Océano de Segunda, de donde sin un buen barco, brújula y un gran capitán es difícil salir.
Por Marta Cano • 19 de May, 2008 • Categoria: Liga Española, Polémicas

