Un poquito de huevos y sentimiento, es lo que hace falta
Hoy es comentado en prácticamente todos los periódicos. Tras la resaca de tanto gol inútil mientras el eterno rival se va de juerga para celebrar un título de Liga más, y a la espera de cómo quedan los descensos, la única emoción que le resta a esta temporada, Eto’o y Deco hacen gala de su hombría.
Así es, señores, es bochornoso ver correr a unos jugadores de fútbol de la talla de estos dos personajes y no para marcar, si no para huir, para escaquearse, para hacer una falta descarada, sumar su quinta amarilla en Liga y autodescartarse de un partido que es un título paralelo. Un título paralelo, sí, porque aunque todo esté perdido, que le pregunten a un merengue o a un culé si está todo jugado. Que le pregunten a un merengue o un culé (pese a haber ganado unos y pese a haber perdido los segundos) a ver si una victoria o una derrota en el histórico derbi nacional no sería una alegría para el cuerpo o un picazón a eludir. No nos engañemos, en la emoción del fútbol, para Barça y Madrid, hay cuatro títulos anuales a disputar independientes: Liga, Champions, Copa del Rey, y los Barça-Madrid.
Con este panorama, con la única esperanza de ver algo de buen fútbol y algo que celebrar, van los emblemas del Barça de este año y deciden que no quieren jugar. Que no quieren tener esa responsabilidad. Que no le van a hacer el paseíllo al ganador. Que no van a sufrir esa humillación. Que se lo dejan enterito a sus compañeros. Esos compañeros, Puyol, Valdés, Borjam, Xavi, Iniesta… que gritan con la afición cuando hay un gol, muerden los dientes con cada derrota y que, lejos de huir, sacan pecho cuando el equipo lo necesita. Un poquito de huevos y sentimiento, es lo que hace falta en el Barça. Tal vez, con la llegada de Guardiola, cambie la filosofía y se sientan un poquito más los colores y lo que representan.
Por Juan Diaz • 6 de May, 2008 • Categoria: Liga Española, Polémicas


Decía Javier Clemente la semana pasada, en una más de sus incongruencias, que no entendía porque se perseguía el en el fútbol pues no creía que tuviese repercusión en el mismo.
Esta claro que en un deporte de resistencia, potencia y contacto tiene mucha trascendencia.
Y ahora el Barça va a poner de entrenador a Guardiola, que fue sancionado a dos años sin poder jugar y siete meses de cárcel, en su etapa italiana, por superar cuatro veces el límite de nandrolona permitido.
¿ahora que ponen, los lobos a cuidar de las gallinas?
Y de entrenador de infantiles, ¿Maradona? ¿Paul Gascoigne? o el mismísimo “Ronaldinho”.
VIVA EL JUEGO LIMPIO.