Cambio de entrenador, aire fresco en el vestuario
“A Rey muerto, Rey puesto” y un nuevo ciclo que empieza. Cuando en medio de la temporada hay un cambio a este nivel y el jefe del equipo es sustituido, una nueva etapa se abre en el equipo, aire fresco, novedades, cambios, esperanzas y regeneración.
Algo así ocurrió en el partido del Valencia contra el Osasuna, con su nuevo entrenador, aunque en funciones, Voro, comandando al equipo. Como si se tratara de una lección de “patriotismo” frente a la cabezonería del holandés por dejar fuera a emblemáticos del equipo, Voro recuperó a los exiliados Angulo, Albelda y Cañizares, quien, incluso jugó con el 11 inicial. Aunque los pamplonicas opusieron carácter y ganas, el equipo ché recuperó cierta luz en su estrategia, cierta guía y logró jugar con orden y disciplina.
A juzgar por las últimas reacciones de los jugadores del Valencia, con Vicente a la cabeza y seguido de Joaquín, parece ser que si algo le faltó a Koeman fue mano izquierda y psicología con el equipo. ¿Claves del éxito? Si por algo se caracteriza el entrenador del Barça, Frank Rijkaard es precisamente de su talante y trato personal con la plantilla. Pero tanto dulzor a veces empalaga.
Pero a lo que íbamos. El caso es que el cambio en el banquillo le sentó bien al Valencia y, a la espera del resto de resultados pendientes en Liga, cabe esperanzar que, ante un cambio de entrenador, un cambio de rumbo y filosofía, un nuevo camino se abre para ver qué nuevo destino le depara al Valencia. Y al Barça.
Por Juan Diaz • 30 de April, 2008 • Categoria: Liga Española, Polémicas

