La vida puede cambiar en un minuto
Los aficionados al fútbol, lo somos porque tenemos nuestro equipo favorito. Siempre es más divertido identificarse con un color para defender sus intereses en el campo y en el salón de casa. Pero es extraño el comportamiento de los españoles. Ayer, todos los reunidos ante el televisor para ver el partido de cuartos de la UEFA, éramos getafenses. Es extraño cómo nos solidarizamos con el “débil”. Aunque ayer, los supuestos débiles le plantaron cara a la fiera alemana hasta el último minuto de un partido de infarto. Y quien dice minuto, dice segundo, cuando la mala suerte les dio la espalda y el sueño imposible pero hasta entonces real se convirtió en pesadilla.
Los azulones jugaron con uno menos desde el minuto 5. Marcaron el gol de la victoria a un minuto del descanso, un gol psicológico. El Bayern salió a por todas en el segundo tiempo y dominó pese a que balón que caía en pies getafenses, susto al canto. La afición local ya respiraba tranquila hasta que casi se ahoga con el gol de Ribéry en el último minuto, esta vez, de la segunda parte. Más que gol psicológico, mazazo absoluto. Forzados a la prórroga, el Getafe se dijo aquello de: “Vamos a acabar con esto cuanto antes” y marcó dos goles en cinco minutos que hicieron saltar del sillón a media España, incluido mi abuelo, a sus 85 años (y eso que es merengue). Así que cuando todos: equipo, afición y telespectadores (todos menos Laudrup, -¿alegría contenida o intuición femenina?) cantábamos la victoria, enmudecimos con el gol y gesto de Toni.
Parecía un partido sentenciado. Ya se firmaban las crónicas en los periódicos y el Club daba por hecho la página histórica que estaba cerrando. Pero el sueño se desvaneció. “La vida te puede cambiar en un minuto”. Ya lo dicen.
Por Javier Iglesias • 11 de April, 2008 • Categoria: Uefa

